- No hagas el tonto que te vas a hacer daño…

- ¡Chorradas! ¿Qué puede pasar? – fue lo último que dijo Inma antes de tropezar con la alfombra y abrir violentamente los brazos para mantener el equilibrio. Lo que sucedió inmediatamente después es fácil (y doloroso) de imaginar.

jueguecitos pezonianos

Escribe un comentario

*
*