Sin ánimo de joder al personal y con la sana voluntad de servicio público, ofrezco una imagen que puede ser útil para resetear el cerebro. En algún momento habrá que vaciarlo de tanta imagen esplendorosa. Sirva pues la contemplación de esta espeluznante escena como punto de referencia inicial para que podáis volver a apreciar y valorar la belleza en su justa medida.
Y por si esto no fuera suficiente aquí va otro tratamiento de choque. Suerte.

